Es normal sentir, es normal que nos veamos afectados de alguna manera por lo que nos rodea. Lo que tendríamos que entender es hasta donde debemos dejarnos afectar por las situaciones difíciles en nuestras vidas.
El dolor al igual que muchas otras emociones es un síntoma de estar vivo, el libro de Job en el capítulo 5, verso 7 nos dice que el hombre nace para la aflicción así como las chispas de fuego vuelan hacia arriba. Pero el dolor parece ser algo a lo que no nos acostumbramos, parece ser algo que aumenta de vez en cuando; aun así es natural que el hombre sufra aflicciones en el mundo. Jesús dijo: en el mundo tendréis aflicciones...
La palabra de Dios declara que el mundo será siempre un camino lleno de piedras con que tropezar, llenos de espinos que pisar.
El dolor puede ser el motivo de caminar cabizbajo y vivir en derrota, si, pero esto será así solo si lo permitimos. ¿Quiere decir esto que no debemos sentir la tristeza? ¿Debe el hombre tratar de poner límites a sus emociones? No se trata de reprimirse, no nos referimos a ignorar las circunstancias o a encerrarse fuera de la realidad, pero cuando los ojos están llenos de lagrimas la vista se empaña y no podemos ver bien. Así mismo las aflicciones levantan pensamientos que nacen del corazón del hombre y que pueden nublar su visión de las cosas.
Dios nos envió a un consolador, esto significa que este es nuestro amigo, quien no se aparta en los momentos de dolor. Dios nos dice que podemos estar triste al extremo, David lo estuvo muchas veces, Jesús lo experimento antes de ir a la cruz, Ana lloro amargamente su dolor ante el altar. Cada uno de estos personajes de la biblia marca una diferencia en su manera de responder a la tristeza profunda, estos no se dejaron nublar por las lágrimas y acudieron al lugar correcto antes que a cualquier otra cosa. Fueron al trono de Dios y le expresaron sus dolores, pues sabían que el Dios del cielo tenía control de todas las cosas y que su voluntad se estaba perfeccionando en ese momento para al tiempo preciso revelar su gloria en sus propósitos.
Jesús dijo que en el mundo tendríamos aflicciones pero completo la frase diciendo que no nos agobiáramos por ello porque él había vencido al mundo. Entonces sí, podemos sentirnos tristes, podemos tener incluso una crisis de fe, pero responder de una manera diferente a la de Job, Habacuc o el mismo Samuel seria una falta de fe. Ellos fueron a depositar sus tristezas y sus penas al trono de Dios, pues el mismo dijo que transformaría nuestro lamento en danza y que vayamos a él cuando estemos cargados y abatidos, porque su yugo es fácil y ligera su carga.
Dios nos invita a confiar plenamente en el sabiendo que como indico el apóstol Pablo, a los que aman a Dios todas las cosas le obraran para bien, porque Dios tiene propósito en todo lo que permite en nuestras vidas, Pedro señala su primera epístola que es necesario que suframos un poco de tiempo tal vez, pero este sufrimiento acarrea un peso mas excelente de gloria, pues él dice que así como el oro es probado por fuego, la fe también es probada por el fuego de la prueba que muchas veces nos lleva a la tristeza.
Entonces la tristeza tiene un carácter de oportunidad en nuestras vidas, la palabra misma nos insta a tener por sumo gozo cuando nos encontremos en diversas pruebas, parece una contradicción pero es una paradoja con un sentido profundo para nuestro corazón, ¿Gozarnos en medio de la tristeza? Si! es posible, Pablo canta desde una celda, afligido por sus dolencias y por el maltrato que recibía, pero sentía que lo que estaba pasando era motivo de regocijo; su carta más alegre y esperanzadora es escrita en la cárcel, Filipenses. Entonces el gozo se traduce en la confianza en la esperanza que nos aguarda en Cristo Jesús y es lo único que nos permitirá estar de pie en medio de la batalla. No por el gozo como tal, sino porque es la fe que produce dicho gozo genuino.
Estemos tristes mas no angustiados y desesperanzados, más bien esperemos, porque en medio de las debilidades Dios se perfecciona en nosotros y en la tristeza somos moldeados.
Que Dios nos bendiga mucho y nos de entendimiento para confiar en él en medio del dolor y gozarnos extendiendo nuestra mirada mas allá de las circunstancias que nos entristecen.
2 corintios 4: 7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, 8 que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; 9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos...
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*No dejes que la necesidad nuble tu entendimiento, Dios es Justo y contempla todo...*