Nos montamos con Manuel. Ibamos como siempre Elias y yo de camino a casa, estabamos cansados pero muertos de risa hablando de los ultimos besos dados y las azañas de mi profesor de mercadotecnia internacional, un tipo muy bipolar. Una mujer abordo el asiento delantero, tenia una cartera grandota de esas que parecen portar muchos cachibaches y pendejadas, ademas era color naranja, en buen dominicano MAMEI.
Ibamos recorriendo el lugar mas lindo de la ciudad, ^^LA 17^^. De repente un tipo con una camisa muy colorida hizo señas de que iba en la ruta del carro publico; el chofer se detuvo, el pana simulo que abordaria pero no lo hizo, lo que queria era atracar pendejamente, asi que halo la MEGAcartera de la mujer y ella grito feisimo, como si fuera un chivo. El que estaba sentado en la puerta taba super amemao, el tuvo la oportunidad de abrir la puerta y sonarle un coñazo al atracador pero no lo hizo, estaba en el nirvana con Buda y Elvis parece, porque se quedo como un mojon seco al medio dia, como si nada pasara.
Dada la situacion del super amemao de la puerta trasera, el atracador salio como el ajon del diablo, es decir, corriendo mas que un Ferrari por los callejones y no nos dio tiempo a bajar para descojonarlo como teniamos en mente.
Se nos fue subiendo una cosa a la cabeza, solo recuerdo que de la rabia a Manuel se le estaba borrando el bigote, porque ademas el chofer se la paso justificandose, diciendo que el era mas hombre que todos los hombres y que no le dio una paliza con su mirada de rayos laser porque estaba muy incomodo el asiento. Que escena mas linda, blablabla y la hora de la verdad nada.
En fin, la mujer, el griterio pendejo, dos celulares perdidos, 100 pesos (una fortuna en haiti), un chofer hablando mierda y una cartera MAMEI que nadie sabe donde estaba a esas horas.
Que atraco mas pendejo...

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