Tus ojos tan amplios como la boveda del cielo,
tan tristes como un beso de pasillos
que promete y no regresa jamas.
Tus cabellos cubiertos por las nubes grises
del frio espacio de las tardes nubladas de un mayo que
llego tarde a la estacion.
Caminas con la calma que lleva el rio en las noches,
tu pelo se roba las estrellas y las condena a vivir apagadas
bajo tu brillo.
Me congelo en un instante, mirando la profundidad
de tu palido semblante abrumador del silencio.
Camino hacia ti, convoco a las letras y el silencio las cubre
de una neblina mortal, volteo mis pasos al este, y olvido, y callo.
Silencio.

1 comentario
hele perez
7 jul 2010 | 02:49 PM
¡¡bonito texto!!
Que pases un buen día. HELE
Escribe un comentario