A veces me pregunto si hay personas que nacen para llorar, tal vez sepa la respuesta, tal vez no la sepa. La cuestión es que sigo viendo gente que es recibida como con dolor en el mundo y parte con el dolor de no haber conocido otra cosa que llorar o lamentar.
No quiero decir que hay personas que no tienen momentos felices, aun el loco que come y bebe de la basura sonríe de vez en cuando cuando ve un destello en medio de su desdicha. El asunto es que vez tras vez, gente cae en sus propios miedos, en el mismo error, en la misma desgracia; no es por la insensatez en todos los casos, es como si el destino hubiera dibujado un mapa hacia el sufrimiento que hace escala en puntos difíciles y oscuros.
Desean y no alcanzan, emprenden y no trascienden; esa semilla semilla que en corazón de Habacuc germino también empieza a invadirnos, y clamamos a Dios y muchas veces a la nada: Dios! Te olvidaste de la injusticia y el mundo se consume en dolor, los malos reinan, los menesterosos sufren y mueren enfermos, hasta cuando no miraras sus lágrimas.
Misteriosos son los caminos de Dios quien tiene el control de todo aunque parezca enredado el asunto. Ojala y no sigan caminando a oscuras los sufridos para que lloren con una esperanza.

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